jueves, 11 de diciembre de 2008

Barro secado, expuesto al sol para mejor quebrarle.
Grabado en piedra donde atacuñar polvo.
Jeroglífico ingeniado
para desde un principio ser anciano.
Torre bloque en bloque puesto
midiendo capas de tierra que sobrepasarán cualquier cabeza
(¿no hacen eso ya las fosas dentro las cuales nos tiran?).
El papel marcado en grafito por donde
primero se desgasta es por el escrito.
Firma individualizada hasta lo ilegible.
La muralla hecha pedazos es la mejor para el graffiti.
Información computadorizada para poder perderle en masas.
Los mensajes abreviados para salvar lo poco matando mucho.

Nuestra evidencia debe cumplir estos
aciertos indirectos,
estimular la intervención del olvido.
Lo mismo es todo esto que usar tinta invisible.
¿Pero qué me importan a mi ojos extrahumanos?
Deberían ser inimaginables, acabar con esta mentira.
No hay algo fuera de nosotros
y de haberlo, nuestro ojo lo ha absuelto
le ha extendido el don de la mortalidad.

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