Efecto de la leyenda
Las frentes recuerdan sus ríos
las cejas responden cayendo
entiéndase en esto el paso de un Tiempo.
De greñas se abrazan las barbas
capaces de halarse los pelos.
Entre los dientes corpulentos
se mastican y rascan los cuentos.
En la carne nueva se insertan osamentas
de gente endurecida en el líquido del tiempo.
las pieles son marmóreas,
y de cada muerto componen un ataúd perfecto.
Aún vivos se enmascaran
bajo el peso de sus muertos.
La hoja ya des-fila
entre líneas enemigas
arrastrando de su man(g)o
multitudes de soldados.
Cara a cara se enfrentan reyes con espejos
equilibrando su grandeza con reflejos
el soldado es la moneda en tal negocio
que al ser crédito no pesa.
No hay giro en un cuello
que atienda la herida frontal.
No hay espalda que avance
torcida hacia atrás.
miércoles, 25 de marzo de 2009
sábado, 21 de marzo de 2009
Apolo y Dafne
Pues...después de ver el "Apolo y Dafne" de Bernini, decidí trabajar este tema.
Decidí resucitarlo.
Desentierro nudos sueltos bajo tu enramado resuelto.
Bajo en brotantes líneas, por tu frente
Veo en tus ojos redondeados, el movimiento de tu cuerpo.
Así aún encierro en ellos mi soplo frenado, mi bramido y descontento.
Y así mis ojos a la piedra tornan
por entrever a las maderas esculpiéndose sobre ella.
¡Justo es mi cuerpo, derrama sus restos!
El agua cava aún por las cuencas.
Indignos los ojos, las lágrimas parten
pendiendo de riscos, empapando raíces frescas.
.
Si el suelo del paisaje de arena fuera
si fuera inconfundible esta oleada de piedras
juro que las montañas se vierten por ella…
pero el llanto roza piedras, y si vida merece
el árbol rudo será un desagüe
dentro de un cóncavo embudo
que en derredor de tus raíces se concentra.
Ridículamente en madera se busca
madera homínida, curtida, sombreada
que compita con nudos y cabos, en trenzas.
En vano se ojea, pues abro unos ojos
y con gotas sobrantes pierdo de vista
la piel convincente que estira aún memorias,
las palabras conjuradas que enriquecen la gran selva.
Decidí resucitarlo.
Desentierro nudos sueltos bajo tu enramado resuelto.
Bajo en brotantes líneas, por tu frente
Veo en tus ojos redondeados, el movimiento de tu cuerpo.
Así aún encierro en ellos mi soplo frenado, mi bramido y descontento.
Y así mis ojos a la piedra tornan
por entrever a las maderas esculpiéndose sobre ella.
¡Justo es mi cuerpo, derrama sus restos!
El agua cava aún por las cuencas.
Indignos los ojos, las lágrimas parten
pendiendo de riscos, empapando raíces frescas.
.
Si el suelo del paisaje de arena fuera
si fuera inconfundible esta oleada de piedras
juro que las montañas se vierten por ella…
pero el llanto roza piedras, y si vida merece
el árbol rudo será un desagüe
dentro de un cóncavo embudo
que en derredor de tus raíces se concentra.
Ridículamente en madera se busca
madera homínida, curtida, sombreada
que compita con nudos y cabos, en trenzas.
En vano se ojea, pues abro unos ojos
y con gotas sobrantes pierdo de vista
la piel convincente que estira aún memorias,
las palabras conjuradas que enriquecen la gran selva.
sábado, 14 de marzo de 2009
Obra/Arte
¿Qué debo hacer cuando al nombrar la belleza,
ésta en vez renombra la Muerte?
Siendo yo testigo que confirma
esta figura yacía inconclusa
y su frescura visible desviaba las brisas.
¿Quién reclama
presencia sin ceder ante procedencias?
Pues dices tracé tus planos
privándote de carga existencial
bajo la tutela de memorias temporeras,
heredadas.
Desubicado en un espacio
por el cual la entendía sola, (mi) obra
Fui yo un exceso en mi sueño.
lo he estrellado y suplantado
y no de luces o verdor.
Y al caer sobre mí la sospecha, madura
parida, criada y apartada
ya me había tropezado con
lo que el olfato aún perfuma,
sin anunciar mis ojos la llegada de una frontera
sin soplar mis tramas, sin cantar mi conciencia
mi índice no apunta y se encoge ante los dedos
(señala en sus adentros)
y cuando la fuerza del golpe
delata en tal ambiente mi torpeza
mis tambores se rompen;
solo a mi cuerpo responden, a mi obra traicionan
sobre-estimando sueños más improbables.
Pero de lo mío ella sólo carga un nombre
sin que haya historia que busque destino
u origen que se entienda fin.
¿Qué debo hacer cuando al nombrar la belleza,
ésta en vez renombra la Muerte?
Siendo yo testigo que confirma
esta figura yacía inconclusa
y su frescura visible desviaba las brisas.
¿Quién reclama
presencia sin ceder ante procedencias?
Pues dices tracé tus planos
privándote de carga existencial
bajo la tutela de memorias temporeras,
heredadas.
Desubicado en un espacio
por el cual la entendía sola, (mi) obra
Fui yo un exceso en mi sueño.
lo he estrellado y suplantado
y no de luces o verdor.
Y al caer sobre mí la sospecha, madura
parida, criada y apartada
ya me había tropezado con
lo que el olfato aún perfuma,
sin anunciar mis ojos la llegada de una frontera
sin soplar mis tramas, sin cantar mi conciencia
mi índice no apunta y se encoge ante los dedos
(señala en sus adentros)
y cuando la fuerza del golpe
delata en tal ambiente mi torpeza
mis tambores se rompen;
solo a mi cuerpo responden, a mi obra traicionan
sobre-estimando sueños más improbables.
Pero de lo mío ella sólo carga un nombre
sin que haya historia que busque destino
u origen que se entienda fin.
jueves, 12 de marzo de 2009
Hallé a un amigo hecho el villano
en ofrenda una espalda posé en sus ojos.
De enfrentarlo mis ojos hubiesen
en visión doble mutado
dándome el segundo villano
siendo yo el del ojo izquierdo.
Y mientras dos ojos-tigres se turnan sus restos
teniéndolo muerto
un segundo par de esferas se entiende extremo:
la gravedad de la Luna corona su altura
la de la Tierra ríe primero, caída de bruces,
perdiendo el juego.
Con ritmos de guerra que mis tambores no anotan
se priva el pentagrama las claves del sol
los espacios sordos cobrando valor
en treinta monedas de plata.
Algo que hace mi sueldo diario
mata a Judas en su primer día.
Son dos traiciones las provistas
y por la vía pública he optado.
La horca a la espera exige mi espina
único lazo entre suelo y villano.
en ofrenda una espalda posé en sus ojos.
De enfrentarlo mis ojos hubiesen
en visión doble mutado
dándome el segundo villano
siendo yo el del ojo izquierdo.
Y mientras dos ojos-tigres se turnan sus restos
teniéndolo muerto
un segundo par de esferas se entiende extremo:
la gravedad de la Luna corona su altura
la de la Tierra ríe primero, caída de bruces,
perdiendo el juego.
Con ritmos de guerra que mis tambores no anotan
se priva el pentagrama las claves del sol
los espacios sordos cobrando valor
en treinta monedas de plata.
Algo que hace mi sueldo diario
mata a Judas en su primer día.
Son dos traiciones las provistas
y por la vía pública he optado.
La horca a la espera exige mi espina
único lazo entre suelo y villano.
jueves, 12 de febrero de 2009
Los Cuernos de viento
Los cuernos de viento
Hay un hombre lanzando por todo un valle
una mirada, levantando el cuerno claro
claro, la gloria no fue difícil, soltará
todo lo allegado mediante ella
hileras de hombres armados, contando
con hondonadas de vientos por los hombros.
Sabrán gritar
aún cuando confluyen en ese mismo viento
los tiros, no dicen nada.
Y es posible que estrellen el cielo, por
sus truenos, con estrellas
como lo hizo un tiempo antes visto.
Antes visto que imaginado
pero no, antes, ¿quebrado?
Pero tuvo sus momentos
y el viento escandaloso y frío pudo consentir.
Por un lado vimos que también creció durante
el grito de un cuerno.
Hay que ver qué se fue luego del viento
o junto a aquel viento. El cuerno siguió.
Entre tanto, siempre, entre tantos
“se ocultará la serpiente en la hierba”.
En cuanto a que no quiere el hombre,
puede saber que pierde algún gran querer.
Levantando todos lo perdido, como lanzas
por las piernas y muslos que se posan en el paisaje.
---
Los cuernos de los vientos
La pérdida, en el viento, fue mayor:
No pretende decir más
por aquello, en cuanto a que lo sabemos todo.
lo continuaré en murmullos no reconocidos
mientras que veo cómo la pradera me dice
lo dulce, para estar con lo dulce.
Ahora sé lo que sentirá con sus gramas electrocutadas.
Cómo pude decir alguna vez,
“la pérdida del viento será irrecuperable”.
-----
Inhalaciones y brisas fuertes
Amaría todo lo dicho en un futuro
ya que en odio tal, tan presente
salpico cuernos en delatador
compromiso.
Qué inseparable es de la grama todavía verde
la tierra de su siembra.
Hay un hombre lanzando por todo un valle
una mirada, levantando el cuerno claro
claro, la gloria no fue difícil, soltará
todo lo allegado mediante ella
hileras de hombres armados, contando
con hondonadas de vientos por los hombros.
Sabrán gritar
aún cuando confluyen en ese mismo viento
los tiros, no dicen nada.
Y es posible que estrellen el cielo, por
sus truenos, con estrellas
como lo hizo un tiempo antes visto.
Antes visto que imaginado
pero no, antes, ¿quebrado?
Pero tuvo sus momentos
y el viento escandaloso y frío pudo consentir.
Por un lado vimos que también creció durante
el grito de un cuerno.
Hay que ver qué se fue luego del viento
o junto a aquel viento. El cuerno siguió.
Entre tanto, siempre, entre tantos
“se ocultará la serpiente en la hierba”.
En cuanto a que no quiere el hombre,
puede saber que pierde algún gran querer.
Levantando todos lo perdido, como lanzas
por las piernas y muslos que se posan en el paisaje.
---
Los cuernos de los vientos
La pérdida, en el viento, fue mayor:
No pretende decir más
por aquello, en cuanto a que lo sabemos todo.
lo continuaré en murmullos no reconocidos
mientras que veo cómo la pradera me dice
lo dulce, para estar con lo dulce.
Ahora sé lo que sentirá con sus gramas electrocutadas.
Cómo pude decir alguna vez,
“la pérdida del viento será irrecuperable”.
-----
Inhalaciones y brisas fuertes
Amaría todo lo dicho en un futuro
ya que en odio tal, tan presente
salpico cuernos en delatador
compromiso.
Qué inseparable es de la grama todavía verde
la tierra de su siembra.
Los veré
Seguiré mirando y tú acertando
callaré mientras también
me asientes por ello con el rabillo del ojo.
De una vez me sentiste
y tal vez cobré hace tiempo
tu imagen, como lo hice con la mía
y recuperamos todos nuestros futuros
esperando mejores cosas y olvidando
grabar así una foto
capturando más.
callaré mientras también
me asientes por ello con el rabillo del ojo.
De una vez me sentiste
y tal vez cobré hace tiempo
tu imagen, como lo hice con la mía
y recuperamos todos nuestros futuros
esperando mejores cosas y olvidando
grabar así una foto
capturando más.
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