Pues...después de ver el "Apolo y Dafne" de Bernini, decidí trabajar este tema.
Decidí resucitarlo.
Desentierro nudos sueltos bajo tu enramado resuelto.
Bajo en brotantes líneas, por tu frente
Veo en tus ojos redondeados, el movimiento de tu cuerpo.
Así aún encierro en ellos mi soplo frenado, mi bramido y descontento.
Y así mis ojos a la piedra tornan
por entrever a las maderas esculpiéndose sobre ella.
¡Justo es mi cuerpo, derrama sus restos!
El agua cava aún por las cuencas.
Indignos los ojos, las lágrimas parten
pendiendo de riscos, empapando raíces frescas.
.
Si el suelo del paisaje de arena fuera
si fuera inconfundible esta oleada de piedras
juro que las montañas se vierten por ella…
pero el llanto roza piedras, y si vida merece
el árbol rudo será un desagüe
dentro de un cóncavo embudo
que en derredor de tus raíces se concentra.
Ridículamente en madera se busca
madera homínida, curtida, sombreada
que compita con nudos y cabos, en trenzas.
En vano se ojea, pues abro unos ojos
y con gotas sobrantes pierdo de vista
la piel convincente que estira aún memorias,
las palabras conjuradas que enriquecen la gran selva.
sábado, 21 de marzo de 2009
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