viernes, 24 de junio de 2011

Querer ser

Querer ser otra persona es cederle el cuerpo a lo que mantenemos distante. En el extrañamiento de lo ajeno no buscamos proximidad, sino que nos auto-imponemos un estado de euforia que se nutre de la distancia y el efecto espejismo. El mayor atractivo es que luzca borroso e inalcanzable dentro del desértico e infertil mundo de lo conocido. Cuando fuerzo la vista en su dirección, no busco atribuirle detalle, sino ahogarlo a fuerza de lágrimas. Al querer ser otro, la participación se limita a atestiguar la posesión de nuestro cuerpo, no por la otredad, sino por el espejismo que extraigo mediante el lagrimar constante de unos ojos agotados. Lubricamos los ojos como si se tratara de bolas de cristal. Les quitamos precisión y enfoque en el abrillantamiento de nuestras esferas, diluyendo la imagen reconocible hasta desfigurarla y poder hacer de sus despojos algo innombrable y con potencial monstruoso. No buscamos familiarizarnos mediante la transformación, sino desposeernos, y que eso "otro" ocupe nuestro lugar, desde la inconcebible, perceptible distancia. Si nos sumimos, es en el arrebato.

jueves, 19 de mayo de 2011

las palabras en el silencio: sonido cazado, degollado y tendido al revés. Hemos descubierto el elixir...marchito. Lo procesamos, disecamos, y proseguimos a fabricar el mejor simulacro posible: la escritura.

martes, 17 de mayo de 2011

Electrocución
Contaminación lumínica violenta el horizonte. La carne filtra ángulos agudos y esquinas cambiantes. Intersecciones regidas por semáforos desincronizados, la metrópolis creciente compuesta de accidentes. Espacios incorregibles que seccionan al habitante, saturándolo de parálisis. Se desatan ciudades de acueductos y plomería, carente de paredones. La estructura, un voladizo sujeto por cargas de viento. Se disloca el eje de gravedad.

Las células recomponen músculos desorbitados. Un nervio no conecta al entramado deslumbrante. En la huída, su huella es perturbada por la danza del fuego, le muerde los talones pero se distrae con carros veloces. Extraigo una espada de la roca y corto el gran alambre.

viernes, 13 de mayo de 2011

Adentrada la noche

Adentrada la noche, reuní suficientes fuerzas para apagar las luces. La oscuridad allanó mis ventanas, mutilándolas a tal grado que ahora lucen como el muro. Por alguna parte andarán perdidas, abiertas aún de par en par. Ya mediarán con el lado externo con el cual colindan. O tal vez hacen de la intemperie entraña, difícil de extirpar. Corté la cama con medio cuerpo, rindiendo lo suspenso ante el agotamiento. ¿Divisarán tierra inexplorada mientras me entrego a la cama? Posiblemente, pues me he entregado a medias, sin poder hacer nada al respecto. Las piernas no pueden corregir su paso si le provees aire como superficie. Pero las piernas buscan roca, y sus caminos no coincidirían cuando ya la ventana no anda sobre loza vertical. Se ha acostado sobre el horizonte. O se entiende cimiento de la oscuridad, o portal al infierno...o mira al firmamento, reconociendo a ese único punto de fuga de jerarquía indiscutible. ¿Cuán bien apagué las luces? ¡Cuan bien apagué las luces! He llegado muy lejos con esta pregunta. El progresivo corte de circulaciones confirma la llegada de dimensiones a la comodidad de mi cama. Ando, malparado, por un reducido circuito sanguíneo que me induce en un alarmante estado de alucinación, llevándome lo suficientemente lejos como para "pensar" que unas luces pueden apagar a medias. La infiltración de agentes externos siempre olerá a gato encerrado. Se puede exponer a los agentes del Descubierto por su distintivo holor a gato encerrado. La luna interviene desde distancias, ahora inimaginables, ahora que fundí mi luz. ¿Pero por dónde se infiltran, sin disponer de ventanas? Mi disposición a acostarme no fijó la posición de las ventanas. Por dónde se filtrará la luz sin ayuda de las ventanas? ¿Habrá alguna grieta en mi caja, habrá perdido un tornillo? ¿Tendré que clavar estacas en el próximo huracán? Las (pocas) luces ajenas relamen las grietas en registros bajos, reforzándolas con vacío. Enceguecido, recurro al origen y me arrojo al espacio, sin luces, tras el canto del gallo.

lunes, 9 de mayo de 2011

Al carajo con la escritura

Mis palabras están malditas y todo lo que digo se convierte en un problema. Maldita sea la escritura.

Con los pies en la Tierra



Son unos dibujos bastante viejos, ya cuentan con un año de edad y pertenecen a una serie que pienso continuar cuando tenga más tiempo, titulada "Con los pies en la Tierra"

martes, 3 de mayo de 2011

Lazos Rotos

Se enriza el cabo de una soga recién cortada que anunció su retracción con el quiebre de tensiones. La espina se discipa sobre el horizonte mediante un brote de alas. Mientras, la vista incoporpora el eje vacante en la búsqueda de un polo y la evasión de lo estrellado. La oscuridad que desplazas, robándole el puesto, emigra al firmamento. El blanco acoge en su canvas desertores, puntos en fuga, sumido en perspectivas. La batalla expone los grises de entremedio. Las paredes te cobran altura para reducirse a techo, tu caída lo conmemora erigiendo un sumidero. Tu aproximación al origen te otorga cualidades de base. La luz recluta tu vista en un último esfuerzo, ya ajeno.