viernes, 13 de mayo de 2011

Adentrada la noche

Adentrada la noche, reuní suficientes fuerzas para apagar las luces. La oscuridad allanó mis ventanas, mutilándolas a tal grado que ahora lucen como el muro. Por alguna parte andarán perdidas, abiertas aún de par en par. Ya mediarán con el lado externo con el cual colindan. O tal vez hacen de la intemperie entraña, difícil de extirpar. Corté la cama con medio cuerpo, rindiendo lo suspenso ante el agotamiento. ¿Divisarán tierra inexplorada mientras me entrego a la cama? Posiblemente, pues me he entregado a medias, sin poder hacer nada al respecto. Las piernas no pueden corregir su paso si le provees aire como superficie. Pero las piernas buscan roca, y sus caminos no coincidirían cuando ya la ventana no anda sobre loza vertical. Se ha acostado sobre el horizonte. O se entiende cimiento de la oscuridad, o portal al infierno...o mira al firmamento, reconociendo a ese único punto de fuga de jerarquía indiscutible. ¿Cuán bien apagué las luces? ¡Cuan bien apagué las luces! He llegado muy lejos con esta pregunta. El progresivo corte de circulaciones confirma la llegada de dimensiones a la comodidad de mi cama. Ando, malparado, por un reducido circuito sanguíneo que me induce en un alarmante estado de alucinación, llevándome lo suficientemente lejos como para "pensar" que unas luces pueden apagar a medias. La infiltración de agentes externos siempre olerá a gato encerrado. Se puede exponer a los agentes del Descubierto por su distintivo holor a gato encerrado. La luna interviene desde distancias, ahora inimaginables, ahora que fundí mi luz. ¿Pero por dónde se infiltran, sin disponer de ventanas? Mi disposición a acostarme no fijó la posición de las ventanas. Por dónde se filtrará la luz sin ayuda de las ventanas? ¿Habrá alguna grieta en mi caja, habrá perdido un tornillo? ¿Tendré que clavar estacas en el próximo huracán? Las (pocas) luces ajenas relamen las grietas en registros bajos, reforzándolas con vacío. Enceguecido, recurro al origen y me arrojo al espacio, sin luces, tras el canto del gallo.

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