Implosión (inhalación)
Cuando se implosiona un edificio, se encorva hacia sus adentros, tras la retirada de su espina. Astilla los huesos con sobresaltos controlados, sacudiendo la estructura que coordina la caída, hormigones que patrullan las alturas en su línea de plomada, retomando los espacios que los vientos ya relamen. Fue la pólvora el componente distintivo, presente en la magma que moldeó la porosidad de lo concreto, alojándose en los nichos más activos para sellar con calidad su derrumbe. El debris se amontona, generando otras alturas que prescinden de paredes, ajena a los vacíos que le daban compostura. La materia se reorganiza en torno a una base progresivamente reducida, apiñada en consulta, mientras el viento allana área y reduce espacios a la ausencia que albergaban. En su retirada los bloques financian mediante recolectas de momentum la disipación de un desierto que transará con la nada las condiciones de su rendición. En su colapso prolongado una estela de sólidos emite rastros curvilíneos que se adhieren al destello y bautizan superficies. Las colindancias se conservan en la nitidez del colapso, el descenso es un andamio que ensambla la frontera para restaurar lo aledaño. Vaya forma de cortarle el vuelo, discipándolo en el cielo.
Falta subir "Explosión", una especie de secuela.
martes, 12 de julio de 2011
viernes, 24 de junio de 2011
Querer ser
Querer ser otra persona es cederle el cuerpo a lo que mantenemos distante. En el extrañamiento de lo ajeno no buscamos proximidad, sino que nos auto-imponemos un estado de euforia que se nutre de la distancia y el efecto espejismo. El mayor atractivo es que luzca borroso e inalcanzable dentro del desértico e infertil mundo de lo conocido. Cuando fuerzo la vista en su dirección, no busco atribuirle detalle, sino ahogarlo a fuerza de lágrimas. Al querer ser otro, la participación se limita a atestiguar la posesión de nuestro cuerpo, no por la otredad, sino por el espejismo que extraigo mediante el lagrimar constante de unos ojos agotados. Lubricamos los ojos como si se tratara de bolas de cristal. Les quitamos precisión y enfoque en el abrillantamiento de nuestras esferas, diluyendo la imagen reconocible hasta desfigurarla y poder hacer de sus despojos algo innombrable y con potencial monstruoso. No buscamos familiarizarnos mediante la transformación, sino desposeernos, y que eso "otro" ocupe nuestro lugar, desde la inconcebible, perceptible distancia. Si nos sumimos, es en el arrebato.
jueves, 19 de mayo de 2011
martes, 17 de mayo de 2011
Electrocución
Contaminación lumínica violenta el horizonte. La carne filtra ángulos agudos y esquinas cambiantes. Intersecciones regidas por semáforos desincronizados, la metrópolis creciente compuesta de accidentes. Espacios incorregibles que seccionan al habitante, saturándolo de parálisis. Se desatan ciudades de acueductos y plomería, carente de paredones. La estructura, un voladizo sujeto por cargas de viento. Se disloca el eje de gravedad.
Las células recomponen músculos desorbitados. Un nervio no conecta al entramado deslumbrante. En la huída, su huella es perturbada por la danza del fuego, le muerde los talones pero se distrae con carros veloces. Extraigo una espada de la roca y corto el gran alambre.
Contaminación lumínica violenta el horizonte. La carne filtra ángulos agudos y esquinas cambiantes. Intersecciones regidas por semáforos desincronizados, la metrópolis creciente compuesta de accidentes. Espacios incorregibles que seccionan al habitante, saturándolo de parálisis. Se desatan ciudades de acueductos y plomería, carente de paredones. La estructura, un voladizo sujeto por cargas de viento. Se disloca el eje de gravedad.
Las células recomponen músculos desorbitados. Un nervio no conecta al entramado deslumbrante. En la huída, su huella es perturbada por la danza del fuego, le muerde los talones pero se distrae con carros veloces. Extraigo una espada de la roca y corto el gran alambre.
viernes, 13 de mayo de 2011
Adentrada la noche
Adentrada la noche, reuní suficientes fuerzas para apagar las luces. La oscuridad allanó mis ventanas, mutilándolas a tal grado que ahora lucen como el muro. Por alguna parte andarán perdidas, abiertas aún de par en par. Ya mediarán con el lado externo con el cual colindan. O tal vez hacen de la intemperie entraña, difícil de extirpar. Corté la cama con medio cuerpo, rindiendo lo suspenso ante el agotamiento. ¿Divisarán tierra inexplorada mientras me entrego a la cama? Posiblemente, pues me he entregado a medias, sin poder hacer nada al respecto. Las piernas no pueden corregir su paso si le provees aire como superficie. Pero las piernas buscan roca, y sus caminos no coincidirían cuando ya la ventana no anda sobre loza vertical. Se ha acostado sobre el horizonte. O se entiende cimiento de la oscuridad, o portal al infierno...o mira al firmamento, reconociendo a ese único punto de fuga de jerarquía indiscutible. ¿Cuán bien apagué las luces? ¡Cuan bien apagué las luces! He llegado muy lejos con esta pregunta. El progresivo corte de circulaciones confirma la llegada de dimensiones a la comodidad de mi cama. Ando, malparado, por un reducido circuito sanguíneo que me induce en un alarmante estado de alucinación, llevándome lo suficientemente lejos como para "pensar" que unas luces pueden apagar a medias. La infiltración de agentes externos siempre olerá a gato encerrado. Se puede exponer a los agentes del Descubierto por su distintivo holor a gato encerrado. La luna interviene desde distancias, ahora inimaginables, ahora que fundí mi luz. ¿Pero por dónde se infiltran, sin disponer de ventanas? Mi disposición a acostarme no fijó la posición de las ventanas. Por dónde se filtrará la luz sin ayuda de las ventanas? ¿Habrá alguna grieta en mi caja, habrá perdido un tornillo? ¿Tendré que clavar estacas en el próximo huracán? Las (pocas) luces ajenas relamen las grietas en registros bajos, reforzándolas con vacío. Enceguecido, recurro al origen y me arrojo al espacio, sin luces, tras el canto del gallo.
lunes, 9 de mayo de 2011
Al carajo con la escritura
Mis palabras están malditas y todo lo que digo se convierte en un problema. Maldita sea la escritura.
Con los pies en la Tierra
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